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viernes, 7 de noviembre de 2014

NEORREALISMO HISPANO DE LA FOTOGRAFÍA


 (Fotógrafos malditos)

Por Pedro Taracena Gil




Foto: Vicente Nieto Canedo

Cuando abordé este ensayo histórico sobre el Neorrealismo Hispano, no podía imaginar que descubriría una pléyade de fotógrafos documentalistas y creativos, si no perseguidos por el franquismo, sí manifiestamente postergados. Durante la dictadura y perdurando en democracia. Fueron una dinastía de fotógrafos malditos, al igual que los hubo poetas malditos, como Rimbaud, Baudelaire en Francia y Lorca y Hernández en España.


NEORREALISMO HISPANO DE LA FOTOGRAFÍA

Para abordar y desarrollar este tema no se disponía de un aparato erudito previo y necesario. Sin embargo la estructura del ensayo en sí, permitía desarrollar las ideas según se van constatando los hechos, y dota al autor de libertad metodológica para expresar su personal forma de enfocar la problemática establecida. El objetivo de este ensayo es reivindicar la Memoria Histórica, también, de la Fotografía. Mientras la obra de los fotógrafos de los años 1950, 1960 y 1970, está dispersa por no decir en la diáspora; los museos, fundaciones, coleccionistas y galerías, exhiben la obra de los fotógrafos del resto del mundo. Y con muy escasa presencia la obra de los españoles. Del mismo modo que Italia dispone de una colección inventariada, y compacta de los fotógrafos de este mismo periodo, es legítimo reclamar que esto mismo suceda en España. Este ensayo pretende establecer la primera piedra para inventariar el censo de fotógrafos que ellos se hacían llamar amateur. Esta palabra de origen francés en una de sus acepciones significa, amante. Amantes de la fotografía. Pues cualquier relación de fotógrafos resultante de esta investigación, no se puede considerar ni exclusiva, ni excluyente. Será un censo abierto que evite cualquier mutilación.


Acceso al texto completo en PDF: LIBRO PDF DEL NEORREALISMO HISPANO



Foto: Sigfrido de Guzmán

martes, 1 de noviembre de 2011

PREMIO NACIONAL DE FOTOGRAFÍA 2011



 Rafael Sanz Lobato gana el Nacional de Fotografía

Publicado el Viernes, 28 de octubre del 2011

“Lo digital ha entrado en la fotografía como un elefante en una cacharrería”, alega Rafael Sanz Lobato (Sevilla, 1932), galardonado ayer con el Premio Nacional de Fotografía, que concede anualmente el Ministerio de Cultura. Para este artista criado en Madrid, que ya sólo combina la docencia con algunos bodegones fotográficos a causa de una degeneración macular que sufre desde hace años, el panorama actual es “horrible” y subraya el “ataque frontal” que ha sufrido la fotografía creativa. “Amo tanto la fotografía que cuando veo algún golfo que se aprovecha de ella, siempre lo he denunciado”, alega, antes de justificar su falta de promoción y publicidad por los “ataques” que ha desarrollado contra algunos cargos y directores de fotografía. Sanz Lobato se apasionó pronto por el llamado periodismo antropológico y aún recuerda su primer seiscientos con el que recorría campos y pueblos, buscando las mejores imágenes. Su obsesión fue documentar aquellas tradiciones del campo, casi rituales, que se han dado en España y cita a Cristina García Rodero -”la mejor fotógrafa del siglo XX”, dice- quien, al ver un trabajo suyo en los años 70, quiso emprender el mismo camino. En 1961 ingresó en la Real Sociedad Fotográfica (RSF), donde creó el grupo La Colmena, aunque siempre se vio como “un gran autodidacta” que ha recorrido un camino “difícil” y “tortuoso”. También probó suerte en el mundo de la publicidad, donde tuvo que “pelear muy fuerte” para conseguir encargos de agencias y directores creativos. “En ese momento abandoné mi trabajo personal en blanco y negro”, recuerda este artista. Según el acta del jurado, que le ha concedido el premio por unanimidad, “su obra constituye un puente entre la nueva vanguardia neorrealista de la posguerra y los métodos de observación fotográfica posteriores al 68″. Su tema es la “transformación del mundo rural tradicional y las culturas populares”, que enlaza con el problema del neorrealismo, pero en una época en que su trabajo se despliega como “la memoria de un mundo que desaparece”. Además, el jurado apunta que su trabajo adopta “un método de observación antropológica que tendrá múltiples consecuencias” y señala que su enfoque documental actualiza el lenguaje fotográfico e influye en el fotoperiodismo contemporáneo. Para el Ministerio de Cultura, Sanz Lobato “no ha tenido aún el reconocimiento que merece” y representa a una “generación puente entre los 50 y los 70″ cuya visibilidad ha sido relativamente menor en la cultura fotográfica española, por coincidir con un cambio de época histórica y política. Durante una trayectoria de más de 30 años se ha mantenido “fiel” a un método de trabajo, manteniendo una “coherencia y solidez”. Fuente: http://www.diariodesevilla.es

En sus declaraciones mantiene que ingresó en la Real Sociedad Fotográfica,"donde creó el grupo La Colmena". Rafael Sanz Lobato comete un lapsus en esta apreciación. El creador de La Colmena fue Carlos Miguel Martínez.


sábado, 11 de junio de 2011

EL DECANO DE LA ESCUELA DE MADRID




VICENTE NIETO CANEDO, decano de La Escuela de Madrid cumple 98 años. Ayer celebró su aniversario junto a CARLOS MIGUEL MARTÍNEZ, miembro de la Escuela de Madrid y fundador del grupo fotográfico La Colmena.
Ambos pertenecen al movimiento del NEORREALISMO HISPANO; desarrollando su actividad en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid.
Como muchos otros fotógrafos, fueron postergados y su obra yace en el baúl del olvido.
Durante el presente año el Ministerio de Cultura ha desarrollado una amplia divulgación de la obra de Nieto, a través de un magnífico libro y una serie de exposiciones antológicas de su fotografía. En Salamanca, Ponferrada, León y Madrid .
Al mismo tiempo se está trabajando en un ensayo histórico sobre el NEORREALISMO HISPANO, reivindicativo de la Memoria Histórica, también, de la fotografía.


jueves, 22 de julio de 2010

LA ESCUELA DE MADRID / LA COLMENA

LA ESCUELA DE MADRID

La Escuela de Madrid, auténtico movimiento del neorrealismo español, surgió en el seno de la Real Sociedad Fotográfica, durante los años cincuenta, proyectándose hasta la década de los 70. Según el censo recogido en el catálogo que sirvió de apoyo a la exposición patrocinada por el Ministerio de Cultura en 1988, la pléyade de fotógrafos que integraron este auténtico mester de la imagen, se eleva a veintidós. Como más adelante comprobaremos, este número es intencionadamente muy limitado. Acercarse a este foro del bien hacer fotográfico, contemplado desde la atalaya del siglo XXI, sería una osadía hacer una crítica cualitativa de la obra de todos y cada uno de los autores. Toman parte de la historia fotográfica de España y son el reflejo fotográfico de su pueblo. Sin embargo, es preciso profundizar en sus raíces ancladas en la España de la dictadura, sin complejos y acercándose a su clandestina pluralidad. Inmersos en una sociedad viviendo casi de prestado y forzados al uniformismo, algunos huyeron de él y mostraron una riqueza fotográfica lejos de las pretendidas pautas oficiales, empeñadas en mantener que los fotógrafos de la época eran ajenos a los compromisos sociales. Abandonaron el estudio y el plató, las estancias palaciegas, los salones burgueses; montando marchas a los pueblos, donde cada uno se buscaba a sí mismo. No olvidemos que quien había ocupado las sedes de la Real Sociedad Fotográfica, en la época anterior habían sido la nobleza y la aristocracia.
Avanzando en la génesis de la Escuela de Madrid, dos grupos sedimentaron y acrisolaron su singularidad. En principio surge el colectivo denominado La Palangana. Y más tarde otro con el apelativo de La Colmena. Hasta ahora ha predominado cierta timidez o pudor poco explicados, a la hora de marcar las variables que les hacían diferentes. El libro de la Historia de la Real Sociedad Fotográfica, dedica a este asunto un sólo título, aunque reconoce que los integrantes de La Palangana: “Son el germen de lo que después se conocería como la Escuela de Madrid” y a los de La Colmena les menciona como “un grupo más amplio y más abierto, como respuesta a La palangana, en el que sólo cabían cinco o seis”. Más abajo algunos cuadros presentan los colectivos que se organizaron, según consta en la Historia de la Real Sociedad Fotográfica. Escrita por Ana María Martín López y Manuel Muñoz García en 2004, como venimos de mencionar más arriba.

LA PALANGANA

Gabriel Cualladó (*)
Francisco Ontañón
Rubio Camín
Leonardo Cantero
Francisco Gómez
Ramón Massats (*)
Gerardo Vielba
Fernando Gordillo (*) y
Joan Docet Santos

(*) Gabriel Cualladó recibiría el Premio Nacional de Fotografía en 1994.
(*) Ramón Massats obtendría también en 2004 el Premio Nacional de Fotografía.
(*) Fernando Gordillo Medalla de Oro al Mérito de la Bellas Artes.

Ramón Massats firma un artículo en el Boletín que dice: “Solamente quiero dar la voz de alarma, ¡Señores, que la hidra de la escisión asoma una de sus diez y seis orejas!”
La fiebre de los grupos continúa:

EL GRIFO

Jaime Fuentes, fotógrafo de modelos desnudas
Vicente Paniagua
Manuel P. de Aguilar
A.J. Biosca y
Francisco Matellanes

Ante el rumor de crear EL CANDIL y LA LECHUZA. “El resto de los socios decidían crear el avispero, para ver si salimos de él”. Estos grupos en las fuentes consultadas no vuelven a ser mencionados.

LA COLMENA

Carlos Miguel Martínez (*)
Rafael Sanz Lobato (*)
Donato de Blas
Sigfrido de Guzmán (*)
José Blanco Pernía
Evaristo Martínez Botella
Carlos Hernández Corcho (*)
Serapio Carreño y
Vicente Nieto

(*) Rafael Sanz Lobato es Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2004.
(*) Sigfrido de Guzmán es Premio Nacional de Fotografía en el año 1994. Otorgado por la Confederación Española de Fotografía. Medalla de Oro de la Federación Internacional de ARTE FOTOGRÁFICO (FIAP) 1967.
(*) Carlos Miguel Martínez. Medalla de Oro Medalla de Oro de la Federación Internacional de ARTE FOTOGRÁFICO (FIAP) 1967.
(*) Carlos Hernández Corcho. Medalla de Oro Medalla de Oro de la Federación Internacional de ARTE FOTOGRÁFICO (FIAP) 1967.

La cronología de la actividad de los dos grupos, se sitúan en la Historia de la Real Sociedad Fotográfica: Voluntad de fotógrafos, en las décadas 1950 y 1960. No obstante, el Diccionario Espasa de la fotografía, precisa en su cronología que la “creación del grupo La Palangana en Madrid”, tuvo lugar en 1959, y la “creación del grupo La Colmena en Madrid”, aconteció en 1966. Los hechos narrados en el capítulo VI de la mencionada historia, relacionados con “El grupo y los subgrupos”, delatan una falta de rigor por parte del Diccionario Espasa. Lejos de situarse la creación de ambos grupos con una diferencia de siete años, se puede constatar que tomaron conciencia de que pertenecían a tendencias encontradas, en los años cincuenta; creándose La Colmena como reacción ante La Palangana, quién creía ostentar la hegemonía de La Escuela de Madrid. Antes de llegar a 1966, la historia de los dos grupos ya había dejado huella en una crisis sin precedentes en la Real Sociedad Fotográfica. Por ejemplo, en 1964, se produce el relevo de Ignacio Barceló por Gerardo Vielba, hito histórico decisivo en los años venideros. Para corroborar que no pudo haber una diferencia de siete años en la creación de los dos grupos, los fotógrafos supervivientes, así como las fechas de las fotos tomadas en excursiones de La Colmena, avalan la cronología que mantienen los autores del libro histórico.

Los miembros de La Colmena “Se proclaman antiminoritarios y se autodenominan así por su carácter laborioso y su sentido comunitario”. Se funda por iniciativa de Carlos Miguel Martínez, como “un grupo más amplio y más abierto, como respuesta a La Palangana, en que sólo cabían cinco o seis”. No obstante, si consultamos Diccionario Espasa Fotografia, encontramos alguna imprecisión: Aquí se puede leer que “fue Rafael Sanz Lobato, quien creó el grupo junto a José Blanco, Carlos Miguel Martínez, Donato de Blas, Nieto Canedo, Carreño, Mordt Landa, Hernández Corcho y Martínez Botella”. El mencionado Diccionario de Espasa, está dirigido por Juan Miguel Sánchez Vigil, doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense. Prologado por Joan Fontcuberta, fotógrafo y presidente de la Associació d’Artistes Visuals de Catalunya. La mención a Mordt Landa no consta en ninguna hemeroteca de las consultadas. Estos datos son aportados por la bibliografia del historiador Publio López Mondéjar.

En el catálogo de la exposición de “la fotografia realista a Itália i espaya”, David Balsells, al escribir sobre la biografia de Rafael Sanz Lobato, no contrasta las fuentes consultadas, y atestigua que: “En 1965 Lobato funda el grupo fotográfico progresista La Colmena con otros fotógrafos, como Carlos H. Corcho, Sigfrido de Guzmán, Nieto Canedo o Donato de Blas”. Estos datos, sin duda interesados, no alteran la realidad contrastada con miembros de La Colmena, que todavía están entre nosotros para aportar su testimonio, entre ellos Carlos Miguel Martínez, reconocido por todos los miembros del grupo, como su fundador.

No obstante, escudriñando las distintas corrientes y lejos de hacer un análisis simplista de las dos tendencias, es cierto que tenían diferencias encontradas; habiendo corrido el riesgo de ruptura. Nada de lo que sucedía en la Real, podía ser sorprendente, era fiel reflejo del tiempo que les tocó vivir. Su propia historia da cuenta de ello. Aristocracia, burguesía, sociedad con poder económico, guerra que desgarra, abandono del pictorialismo, popularización de la fotografía, y unos fotografiaban aquello que eran y otros lo que les hubiera gustado ser. La España neorrealista y la España aparente. Los diferentes grupos miraban la misma realidad, pero cada uno la veía de diferente manera. Aunque a través de su obra sería una temeridad hacer una dicotomía por las intenciones. Las actitudes grupales, los liderazgos emergentes, las rupturas subyacentes, marcaron pautas que constataron que se trataba de tendencias claramente definidas y no pocas veces encontradas. Conservadores y progresistas, vivo reflejo de la España de los vencedores y vencidos. En el Diccionario Espasa Fotografía de Sánchez Vigil y Fontcuberta se expresa en estos términos: “El grupo la Colmena se creó en un intento por equilibrar posiciones en la Real Sociedad Fotográfica, entonces dominada por el grupo conservador oficialista La Palangana, con Gerardo Vielba a la cabeza”. Más adelante el mencionado Diccionario precisa: En el año 1971 un miembro de La Colmena “rompió sus vínculos con la Real Sociedad Fotográfica por el trasfondo político existente. Lo que dio lugar a constantes enfrentamientos con Gerardo Vielba que vetó continuamente las iniciativas de los miembros progresistas”.
Depende de cómo se perciba una imagen, se puede intuir al autor. Cuando estos fotógrafos salieron de Madrid para tomar fotografías de lo feo, lo pobre, lo humilde, quizás, estaban sacando a la luz los trapos sucios que el sistema deseaba ocultar. Podemos admitir la inocencia o falta de intención de un fotógrafo cuando toma una foto a dos campesinos descalzos o cualquier otra característica de las carencias y el subdesarrollo, pero no podemos obviar, que todos fueran así. Tampoco se puede negar que en estos movimientos que integraron la Escuela de Madrid, hubiera intencionalidad política porque es consustancial al tejido social, al cual pertenecían los fotógrafos. Y analizando conductas globales, La Palangana y no hay que tener reparos en decirlo, era de rasgos más homologados con el régimen, que La Colmena.

El devenir de los años, vinieron a reconocer la preponderancia de un grupo sobre el otro. El catálogo del Ministerio de Cultura en 1988 es suficientemente ilustrativo. De un censo de veintidós autores sólo nueve, miembros todos ellos de La Palangana, aparecen con biografía y su correspondiente galería, el resto una reseña que más tenía de epitafio que de biografía. El lector es legítimo que se pregunte dónde quiere llegar la intención de este ensayo. Simplemente ejercer el derecho a discrepar de los exégetas oficiales de la Real Sociedad Fotográfica. El propósito es reivindicar el reconocimiento de la memoria histórica y creativa, sin prejuicios, de todos los autores que hicieron posible el movimiento fotográfico más importante del NEORREALISMO HISPANO en Madrid.

La Escuela de Madrid que se presentó en el año 2006 en el museo Conde Duque de Madrid, según la comisaria Mónica Carabias Álvaro, estaba constituida por un grupo de seis amigos. Así lo declaró a la cadena SER. Los seis fotógrafos que integran esta mini escuela, son los fundadores de la Palangana. Este ensayo pretende que a la Escuela de Madrid se le reconozca la creatividad técnica y artística de todos los fotógrafos que desde sus puntos de vista, fueron capaces de fotografiar España a lo largo de tres décadas. Y recuperar la otra Escuela de Madrid que también es patrimonio de la Real Sociedad Fotográfica. Es evidente que para adentrarse en este tema ha sido necesario, partiendo de las posturas mantenidas por la tradición oficial, obtener más información. El libro de la Historia de la RSF, incluye desde el año 1953 una serie de obras correspondientes a treinta y tres fotógrafos. Cotejando esta relación con los fotógrafos de las dos formaciones dentro de la RSF, apenas hay tres de La Colmena. Sin embrago, el contenido del propio libro atribuye su pertenencia a La Palangana ocho fotógrafos.

Al consultar el censo del catálogo de la Escuela de Madrid, editado por el Ministerio de Cultura, encontramos en la sección FOTOGRAFÍAS y BIOGRAFÍAS a nueve autores que podríamos llamar los fotógrafos mayores, cuya lista coincide con el mismo número de integrantes de La Palangana. Salvo un fotógrafo que consta en el libro de la Historia de la RSF, como perteneciente a La Colmena. El mencionado catálogo publica un resumen biográfico de cada uno de los nueve con su retrato correspondiente y un total de 171 fotografías. Exactamente 19 fotografías por fotógrafo. Bajo el título de OTROS AUTORES, relaciona trece fotógrafos que es evidente que les consideran como fotógrafos menores. Sin biografía, sin retrato y sin ilustraciones de su obra. Sólo menciona 27 obras pertenecientes a la totalidad. Para ser más precisos algunas de estas imágenes se pierden en el largo introito redactado por uno de los fotógrafos mayores. Una muestra desproporcionada que sólo alcanza una media por autor de escasamente dos imágenes. Consultando esta lista de trece con los fundadores de La Colmena, tres de ellos constan como menores y otros no fueron invitados al evento.

Siguiendo los pasos de los miembros de La Escuela de Madrid, un movimiento creativo único, llegamos al año 2000. Una exposición itinerante de 25 fotógrafos de la Real presentan cerca de 100 obras y entre los autores hay dos de la Escuela de Madrid, uno procedente de La Palangana y otro de La Colmena. Bien es verdad que entre los fotógrafos se puede descubrir un apellido correspondiente a La Palangana, Vielba, pero se trata de Carmen, no de Gerardo. El nombre de este fotógrafo brilla con luz propia en muchos de los eventos y su protagonismo rebasa el hecho de que fuera presidente de la Real Sociedad Fotográfica.

Este análisis tendría suficiente rigor si sólo hablaran los datos, que más abajo se muestran. Más aún, la cultura imperante en la Real Sociedad Fotográfica, sobre todo en lo relativo a la divulgación de lo que fue La Escuela de Madrid, no ha dejado la misma huella de todos los fotógrafos que la integraron, así como de sus obras. Por este motivo ha sido preciso salir extramuros para buscar los testimonios de la otra Escuela de Madrid. Aquellos que se han caído de las listas de los fotógrafos considerados mayores y duermen en el más absoluto olvido.

Siguiendo y escuchando su paso por la Real, se descubre a los creadores y protagonistas de una obra que enriqueció con su saber hacer, la fotografía madrileña del siglo XX. Para apoyar, reforzar y demostrar lo hasta aquí expuesto, más adelante se muestran las relaciones que marcaron el protagonismo y la voluntad de integración de los diferentes grupos y subgrupos. Mientras, en Barcelona se producía un movimiento similar, pero su consideración sería motivo de otro ensayo. En muchos casos no vivieron de espaldas, uno del otro, y forman una corriente fotográfica con infinidad de aspectos en común. En Catalunya supieron administrar mejor que eran los perdedores.

Un documento informativo que pretendía ser una carta de presentación de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, ante la Exposición de la RSF en PHE07, aunque tenía vocación informativa, no menciona que existió La Colmena. Sobre todo en el periodo comprendido entre los años 1950 y 1975. Se ignora el motivo por el cual el texto sólo menciona a La Palangana. Consultando autores fuera del perímetro de la RSF, se puede observar que los fotógrafos de la Escuela de Madrid, en general y La Palangana y La Colmena, en particular, consolidaron una forma común de entender la fotografía con fortísimas individualidades.

Los grupos solían realizar excursiones en fin de semana por los pueblos de la región de Madrid, y en ellas la línea documental que se hacía en Europa, se canalizaba a través de estilos muy diferentes. El propio Cualladó cuenta que fueron bastantes criticados por intentar retratar “los mocos y la miseria” en sus fotografías. De nuevo, el hilo conductor de algunos de estos fotógrafos de la Escuela de Madrid es la insistente presencia humana que se desprende de sus obras. Siendo Gabriel Cualladó un miembro destacado de La Palangana, no podemos negarle una manifiesta intención de crítica y denuncia social. Fueron las conductas observables las que determinaron el factor diferencial, entre los homologados con el régimen triunfante y los perdedores pero discrepantes con la realidad impuesta. Hubo fotógrafos directamente implicados en la Guerra Civil y otros que por su edad eran unos niños. La condición de perdedores se asimilaba con la de vencidos en la contienda.

Más adelante constataremos estas diferencias. Es de lamentar que en algunas ocasiones primara más la filiación ideológica, que la realidad que se estaba plasmando para asombro del mundo fotográfico. Para reforzar esta parte del trabajo es preciso añadir que, entre la bibliografía consultada está el “Homenaje a Gerardo Vielba” organizado por “La Escuela de Madrid”. Noviembre 1993. Se editó un catálogo muy bien ilustrado con fotografías de 26 autores, de los cuales sólo uno pertenece a La Colmena. Siete integrantes de La Palangana más dos, es decir nueve, son los considerados por el catálogo del Ministerio de Cultura como La Escuela de Madrid auténtica; dándoles el rango de fotógrafos mayores. Y hasta 26, un total de 16 no consta en ninguno de los documentos consultados como pertenecientes al grupo que organizaba el homenaje. Este catálogo es el epitafio a toda una época donde se constituyó una visión oficial y parcial del movimiento neorrealista español. Determinando quienes pertenecían y quienes no, a la Escuela de Madrid. Este homenaje en su mensaje inicial pretende presentar una confluencia de fotógrafos, rubricados por los FOTÓGRAFOS DE LAS ESCUELA DE MADRID. La confluencia es posible que la hayan logrado, pero no en torno a La Escuela de Madrid, porque “el haber reunido 26 fotógrafos vinculados a Madrid”, cuando sólo 9 habían sido considerados como pertenecientes a la magistral escuela, es forzar la realidad. Este homenaje es el broche de oro que confirma la férrea voluntad de excluir a los fotógrafos por razones que en nada tenían relación con el universo fotográfico.

En 1994 María Teresa G. Barranco escribía en el Boletín de la Real: “Miguel Ángel, por acudir al tópico del artista universal, nos ha dejado una obra y una herencia artística válida en sí mismo, sin que a nadie le preocupe su alianza o apoyo papal. Y si la autora de este trabajo se ha permitido esta breve aclaración, que a todas luces debería ser innecesaria, ha sido a tenor de un breve comentario que se suscitó dentro de las paredes de nuestra Sociedad, en el transcurso de una conferencia sobre la necesidad o no del compromiso político de los fotógrafos del tiempo que nos ocupa”. Siendo la presidenta de la Real, sus palabras nos abren un camino para entender su línea conductual, que nada tiene que ver con el arte. La obra del artista, en este caso el fotógrafo, no es el producto necesario de su compromiso político. Pero no hay duda de que en la intención del autor, sí hay una huella contundente. ¿Por qué la entonces presidenta se ve obligada a ejercer esta pedagogía aclaratoria que nada tiene que ver con la obra fotográfica? La respuesta la tenemos en el siguiente párrafo de su lección magistral, sobre La Escuela de Madrid: “He añadido estas líneas a mi escrito confeccionado en el mes de octubre con motivo de la presentación de la exposición ‘Gerardo Vielba, fotógrafo’ (Aunque después no llegó a publicarse) para aclarar o reiterar que la denuncia social o su ausencia no determina absolutamente nada en la obra de estos autores cuya riqueza de planteamientos, sensibilidad, belleza y emoción les justifican como fotógrafos, creadores y artistas”. Es fácil polemizar sobre sus discutidas apreciaciones. Pero no pocos observadores están en condiciones de asegurar que, Gerardo Vielba y su entrono, no representan a toda La Escuela de Madrid.

Los miembros de la Escuela de Madrid, como se menciona más arriba, salían a los pueblos, cercanos o no tan cercanos. Cuando elegían fotografiar los barrios más pobres, marginados e inclusive derruidos, en algunas ocasiones fueron interrogados por la Guardia Civil, ¿Por qué quieren ustedes fotografiar estas casas tan miserables? Y esta pregunta debía de ser respondida en el cuartelillo de la Benemérita, para dar explicaciones de la intención en la toma fotográfica. La franja que cruzaba su carné de la Real con la bandera nacional, les salvó de mayores complicaciones.

La Escuela de Madrid han irrumpido en procesiones, actos religiosos y populares, captando la España profunda en el más extenso sentido de la palabra, a donde precisamente no les conducía su fervor espiritual. Documentalismo antropológico y fotografía creativa era su fondo y sus formas. Se han traído en sus cámaras las eras, las casas y campos de labor, y a campesinos reflejando en sus rostros el subdesarrollo. Escenas de mujeres confeccionando encajes y puntillas de bolillos en las puertas de la calle. Familias enjalbegando las fachadas de sus viejas casas, cansadas de tanta blancura por fuera y tan oscuras por dentro. Niños jugando al fútbol con porterías improvisadas con su propia ropa. Semblantes de niños y niñas que marcaban y definían a la clase social a la cual pertenecían. Documentaron una época en retratos que dejaron huella de una niñez inexistente y una juventud robada; Constancia del costumbrismo de la España que despertaba del hambre y dormitaba en el subdesarrollo; sufriendo la acomodación a una normalidad impuesta, no elegida. Miles y miles de fotografías testimonian el paso de creadores de un estilo, una escuela informal en suma. Pero nadie puede leer y mucho menos adivinar que su intención estaba ajena a toda denuncia social. Sin embargo lo que sí se puede constatar, a través de la observación, es la homologación con ciertas posturas políticamente correctas del momento y las resistentes al sistema. Testimonios de la época nos revelan los epítetos que abundaban a la hora de discrepar entre grupos rivales dentro de la Real, ajenos al universo fotográfico. Autores de la diáspora que los hubo y aún viven, han trazado una carrera fotográfica dejando una estela de éxitos y sentando cátedra en técnica y estética, dignos de ser recuperados para el legado del cual nunca debía de haber salido. Sus obras penden de museos públicos y colecciones privadas y hasta premios nacionales. Los historiadores recompusieron la historia gráfica de España a través de los eventos fotografiados casi siempre por fotógrafos-periodistas o por periodistas gráficos. Hubo fotoperiodistas que fueron francotiradores en la guerra y en la paz, a título personal. Y otro grupo lo forman los fotógrafos profesionales de la publicidad y de las ilustraciones editoriales. Y queda el grupo de fotógrafos amateur; amantes de la fotografía creativa. Estos fotógrafos son los que se quedaron en tierra de nadie. En este estudio se levanta acta de los trofeos más importantes de algunos de ellos. Pero el reconocimiento colectivo queda pendiente; constituyendo la reivindicación del NEORREALISMO HISPANO.

La influencia de los oficialistas conservadores, sobre los socios progresistas, han cerrado muchas puertas. Las fuentes de la Real Sociedad Fotográfica, han sido referencia obligada para acceder a la fotografía creativa de Madrid. Es evidente que aquellos que ostentaban el poder habiendo nacido en el seno del grupo La Palangana, frenaban a La Colmena frente a fotógrafos que venían del extranjero a buscar información. Existe información contrastada suficiente para hacer mucho más prolongado este ensayo y se podría, sin exagerar, elevar el tono de los vocablos que han utilizado los fotógrafos para expresar las desavenencias ideológicas que durante demasiado tiempo, han utilizado a la Real para disfrutar, los unos, del placer de la victoria y los otros, para degustar la hiel de la derrota.

Ángeles González-Sinde, titular de Cultura, sin ninguna intención premeditada, fue protagonista de una curiosa paradoja fotográfica, cuando el día 6 de septiembre de 2010 visitó Guadalajara. Por la mañana fue recibida en el Palacio del Infantado, sede del Museo Provincial, por las autoridades de la cultura de Castilla La Mancha. Entre otros motivos de su visita estaba clausurar la exposición del longevo fotógrafo, Ramón Massats, socio de la Real Sociedad Fotográfica en los años 1950, y miembro de la Escuela de Madrid; trabajó integrado en el grupo La Palangana, de corte conservador y liderado por Gerardo Vielba, presidente de la Real Sociedad Fotográfica durante 28 años. Al acto acudió el ex presidente de la Agrupación Fotográfica de Guadalajara Santiago Bernal, cuarenta años desde 1968 presidente de esta entidad; nacida y desarrollada en el seno de la Obra Sindical de Educación y Descanso. La muestra correspondía a la fotografía realizada por Massats en blanco y negro. González-Sinde recibió en su despacho de la Plaza del Rey, en las primeras horas de la tarde, a Vicente Nieto Canedo de 97 años, fotógrafo decano de la Real Sociedad Fotográfica, miembro de la misma Escuela de Madrid, pero integrante en otro grupo, La Colmena, opuesto y discrepante de La palangana, de corte progresista, en el nivel que la cultura imperante permitía. El motivo de la visita era la donación de su obra y material fotográfico al Ministerio de Cultura. Sus fotografías están realizadas entre los años 1933 a 1962. También en blanco y negro y ambos fotógrafos, Massats y Nieto, cubriendo el documentalismo de la misma época. De la mañana a la tarde de ese mismo día, la ministra contactó con dos fotógrafos con status diferente. Ramón Massats famoso y conocido. Vicente Nieto, ignorado y apenas se empieza a conocer ahora. El broche de oro de la jornada lo puso la ministra cuando apostilló a los periodistas que; “es consciente de la dificultad que entraña manejar y conservar los archivos fotográficos, una tarea que tendrá cabida dentro del Centro Nacional de las Artes Visuales, que tendrá su sede en la antigua fábrica de tabacos de Madrid”. Dando por sentado que España es un país de fotógrafos y pintores con "gran pasado y futuro". Dos eventos en un mismo día que vienen a reforzar el objeto de este ensayo.

A continuación una lista abierta de fotógrafos documentalistas y creativos, recuerdan que el NEORREALISMO HISPANO existió y que La Escuela de Madrid no comienza y termina en el acotado llevado a cabo por la Real, pilotada por Gerardo Vielba, presidente casi vitalicio (28 años) y el grupo de La Palangana. La relación de fotógrafos postergados de La Escuela de Madrid, fueron discriminados por razones ideológicas. El grupo La Palangana, capitaneados por la presidencia de la Real Sociedad Fotográfica, determinó con criterios ajenos a la fotografía, que sólo este grupo era el representante de la genuina Escuela de Madrid. Este criterio se dilató a través de los años 50, 60 y 70. Y se ha proyectado hasta nuestros días. El reto es conseguir presentar una exposición sobre La “otra” Escuela de Madrid, y reivindicar la Memoria Histórica de la Fotografía del NEORREALISMO HISPANO. El orden es aleatorio y no establece jerarquía de ningún tipo:

1. Felipe Fernández Taravillo (88)
2. Carlos Hernández Corcho (88)
3. Vicente Nieto Canedo (88)
4. Juan Antonio Oronoz (88)
5. Rafael Romero Urbistondo (88)
6. Joaquín Rubio Camín (88)
7. Rafael Sanz Lobato Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes en 2004. (88)
8. José de Loygorri. Fue presidente de la RSF de 1954 a 1960. (88)
9. Sigfrido De Guzmán. Premio Nacional de Fotografía en el año 1995. Otorgado por la Confederación Española de Fotografía. Miembro de La Palangana en la Expo. 1988.
10. Donato de Blas. Miembro de La Colmena. Excluido Expo. 1988.
11. José Blanco Pernía. Miembro de La Colmena. Excluido Expo. 1988.
12. Carlos Miguel Martínez. Fundador de La Colmena. Excluido Expo. 1988.
13. Evaristo Martínez Botella. Miembro de La Colmena. Excluido. Expo. 1988.
14. Serapio Carreño. Miembro de La Colmena. Excluido Expo. 1988.
15. Ignacio Barceló. Fue presidente de la RSF de 1960 a 1964. Excluido Expo. 1988.
16. Justo Navas. Miembro de la Escuela de Madrid. Excluido Expo. 1988.
17. Cristina García Rodero. Miembro de la Escuela de Madrid. Premio Nacional de Fotografía 1996. Miembro de la Agencia Magnum. Excluida Expo 1988.
18. Pablo Pérez Mínguez. Miembro de la Escuela de Madrid. Premio Nacional de Fotografía 2006. Excluido Expo 1988.
19. Juan Antonio Saéz López. Miembro de la Escuela de Madrid. Excluido Expo 1988.
20. Jorge Rueda (*). Miembro de la Escuela de Madrid. Excluido Expo 1988.
21. Ernesto Castillo Patón. Miembro de la Escuela de Madrid. Excluido Expo 1988.
22. Francisco Cruz Ávalos. Miembro de la Escuela de Madrid. Excluido Expo 1988.
23. José María Pueche. Miembro de la Escuela de Madrid. Excluido Expo 1988.
24. Fernando Herráez. No consta que estuviera integrado en la Escuela de Madrid. Sin embrago su obra de los Ritos Ibéricos, le sitúa en el documentalismo antropológico. Excluido Expo 1988.

Observaciones:
(88) Miembros de La Escuela de Madrid participantes en la Expo. 1988, pero sin apenas relevancia. A excepción de Sigfrido de Guzmán, que procedía de La Colmena.
Los nombres en negrita pertenecen al grupo de La Colmena.
(*) A Jorge Rueda. Se le considera como el primer fotógrafo POP español, anterior a la Movida Madrileña. Además tienes sus raíces en el documentalismo.

A pesar de la persistencia en marginar La “otra” Escuela de Madrid, nunca es tarde y ahora más que nunca es preciso, reivindicar la Memoria Histórica, también, de la Fotografía. No quiere esto decir que cuantitativamente hablando, esta relación sea un número clausus, sino todo lo contrario. El NEORREALISMO HISPANO lo integran todos aquellos fotógrafos que hayan desarrollado una obra documentalista, antropológica y creativa, en las épocas comprendidas entre los años cincuenta y setenta del siglo XX, en todo el territorio español. Este estudio resulta conscientemente muy reiterativo en este tema, pero más reiterativa y terca ha sido la postura que provocó su postergación.